Cuando las apariencias engañan

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Decidir qué cámara digital comprar suele ser todo un proceso, en un mercado que nos ofrece cientos de modelos de todos los colores y para todas las necesidades y en el que día a día vemos cómo ciertas características que hasta hace poco nos parecían interesantes, hoy ya son totalmente obsoletas. Em mi caso ese ida y vuelta duró casi un año y medio, en una eterna búsqueda que implicó horas y horas de navegar en la web buscando información, comparando modelos, analizando reviews y leyendo miles de posts en miles de foros que a menudo me dejaban más dudas que respuestas. De todas formas la intención de este artículo no es esbozar una guía general de compra, sino más bien hacer un análisis particular acerca de las grandes diferencias que existen entre dos tipos (y no modelos) de cámara en particular.

El primer condicional es el dinero del cuál disponemos, o cuánto pensamos invertir en nuestra futura cámara. Eso ya nos da una buena pauta de hacia dónde tendremos que dirigir la vista y el rango de modelos candidatos a nuestra compra quedan decididamente acotado, facilitando nuestra decición. Pero existe un rango de precios (entre los US$700-US$1000) en que se solapan dos tipos de cámaras, y es aquí donde nos referimos puntualmente a las cámaras prosumer de alta gama y las reflex digitales (DSLRs ‘entry level’).

 

Después de un primer vistazo a las dos cámaras mostradas como ejemplo (Nikon Coolpix 8800 a la izquierda; Nikon D70 a la derecha) podríamos afirmar con toda seguridad que: se parecen mucho en su aspecto, su tamaño suele ser relativamente equivalente y a menudo la diferencia de precio entre ambos tipos de cámaras es mínima. ¿Pero se comportan de la misma forma? Analizando en detalle algunos puntos críticos quizás podremos darle respuesta a esta pregunta.

MOVIMIENTO

En una cámara prosumer los controles suelen ser bastante rebuscados y en algunas cuestiones referentes a los controles manuales, hacer lo que en una DSLR lleva menos de un segundo, en una prosumer nos toma muchísimo más tiempo. Eso, sumado al típico lag que existe entre que encendemos la cámara y el momento en que nos permite hacer el disparo, y el lag propio que existe luego de presionar el disparador hasta que el obturador finalmente se abre y captura la imagen (lag de entre uno y dos segundos; algo a lo que personalmente jamás pude acostumbrarme), pueden hacer que en no pocas ocasiones perdamos la oportunidad de hacer esas tomas que no admiten ninguna clase de contratiempos (eventos deportivos, fotografía de niños, etc.). En ese sentido, su eficiencia también queda comprometida al momento de fotografiar sujetos en movimiento (el sistema de autofoco en este tipo de cámaras suele ser considerablemente más lento que en las DSLR, sobre todo en situaciones de escasa iluminación) a la vez que aumenta las chances de que las fotos salgan movidas. Todos estos factores negativos propios de las prosumers son limitaciones que la tecnología aún no ha podido superar, y esperemos que algún día lo haga. Mientras tanto, las DSLR actuales se comportan en ese sentido como una cámara tradicional, ofreciendo la capacidad ser disparadas instantáneamente luego de ser encendidas sin ningún tipo de retardo, y sus sistemas de autofoco suelen ser veloces y precisos de modo tal que la foto es tomada por la cámara ni bien pulsamos el disparador.

COMPOSICIÓN

Las cámaras DSLR poseen un sistema de espejos mediante los cuales, a partir del lente y a través del visor óptico de la cámara, vemos una imagen óptica ‘en vivo’ equivalente de la toma. Las prosumers poseen un visor directo que no “mira” a través del lente y por ende, para nada representa la perspectiva de la fotografía final. Este tipo de cámaras también disponen un visor electrónico (EFV, Electronic View Finder) que exhibe permanentemente el encuadre de la toma en una pantalla de LCD. El problema es que esas pantallas suelen ser de no más de 2″, y a ese tamaño se dificulta considerablemente la posibilidad de apreciar los detalles de composición de la toma.

ENFOQUE

Un problema que deriva directamente del punto anterior es la dificultad de enfoque. A menudo los sistemas de autofoco son engañados en situaciones particulares (ej. cuando la iluminación es escasa, cuando tratamos de sacar una fotografía detrás de una ventana, reja, etc.) y a pesar de que las cámaras prosumers tienen control de foco manual, existen muchas posibilidades de que cualquier error en ese sentido pase inadvertido con frecuencia en la pequeña pantalla de LCD. Error que sólo advertiremos luego al visualizar las fotos en el monitor de nuestras computadoras a gran tamaño y que, para ese entonces, quizás sea muy tarde. E irreparable.

RUIDO A ALTAS SENSIBILIDADES

Por lo general, las prosumers ofrecen sensibilidades que van desde los 50 a los 800 ISO. Sin embargo, a los 100 ISO el ruido ya suele ser bastante perceptible, y a los 400 ISO, intolerable. En las DSLR, el ruido comienza a percibirse recién a los 400-800 ISO, fácilmente eliminable empleando algún software de reducción de ruido, sin pérdida de nitidez.

CLAVES PARA DIFERENCIAR AMBOS TIPOS DE CÁMARAS

Volviendo a la imagen que ilustra este artículo, hay muchas cámaras prosumers a las que debido a su aspecto exterior se las suele denominar SLR-like (parecidas a las SLR), cosa que a menudo suele confundir a los que recién se inician en la fotografía digital y están en búsqueda de alguna cámara de este rango, confusión que se incrementa al ver la grandilocuencia de las publicidades que promocionan este tipo de cámaras.

Una forma muy simple de darse cuenta a qué categoría pertenece determinada cámara sin siquiera mirar sus especificaciones, pasa por chequear si su lente es fija o intercambiable. De darse el primer caso, se trataría de una cámara prosumer; de lo contrario, seguramente sea una DSLR. De todas formas no sé hasta cuándo esta afirmación tendrá vigencia, ya que para estos tiempos que corren se espera la aparición de cámaras DSLR con lente fijo.

Otra forma que nos servirá para poder distinguir la categoría a la cual pertenece la cámara, es observar su pantalla color LCD: si ésta nos muestra una imagen en movimiento (live preview) al momento del encuadre, entonces se trata sin dudas de una prosumer o point-and-shoot.

CONCLUSIÓN

Después de todo esto, surge la pregunta final inevitable. ¿Porqué optar por una cámara prosumer de gama alta en lugar de una DSLR, siendo que cuestan lo mismo?

Las cámaras prosumer suelen ser prácticas. Por un precio fijo obtendremos una cámara con una gran variedad de controles manuales que nos permitirán ejercer cierto control artístico sobre la toma, provista de una lente única que cubre el rango de distancias focales angulares, normales y teles, por lo que no tendremos que preocuparnos por hacernos de lentes adicionales y/o cargar con todos ellos a la hora de salir de casa. Sin embargo, creo que esos factores suelen ser bastante relativos.

Si lo que más nos preocupa es el “bulto” y la posibilidad de poder llevarla a cualquier lado sin inconvenientes, entonces una point-and-shoot de esas que caben cómodamente en un bolsillo (o algún teléfono móvil capaz de tomar fotografías) sería lo más práctico, a fin de cuentas. Las cámaras prosumer no suelen ser mucho más pequeñas que las DSLR. También he oído varias veces aquello de que las DSLR son pesadas, aunque varios modelos de prosumers llegan a pesar entre 800 y 1000 grs. sin batería. De todas formas, el peso de la cámara a menudo juega a favor de la estabilidad al momento de la toma.

En cuanto a lo de invertir en una lente adicional para tener un buen rango de distancia focal en el caso de las DSLR, puede que sea considerado como un gasto extra, pero es bueno tener en cuenta que los objetivos intercambiables nunca pierden vigencia. De todas formas ese gasto extra supondrá beneficios futuros: por un lado, llegada la hora de la actualización y la compra de una nueva cámara, ya no será necesario adquirir el ‘kit lens’ sino el cuerpo solamente. Por otro lado, la vida útil de los objetivos es sin dudas mucho más extendida que cualquier cámara digital cuya utilidad no trasciende más allá de los cuatro o cinco años, porque al ritmo en que se van desarrollando nuevos modelos más potentes y económicos, luego de ese tiempo ya se vuelven completamente obsoletas.

Como hemos visto, se dan casos en que las cámaras prosumer son cosméticamente idénticas en su aspecto a las DSLR; sin embargo, difieren mucho en su diseño (acceso a funciones) y en sus prestaciones. No olvidemos que una cámara prosumer, en el fondo sigue siendo una point-and-shoot, pero más avanzada. La decisión final, entonces, quedará determinada por las necesidades y prioridades de cada uno.

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