Funcionamiento de cámaras analógicas y ventajas respecto a las digitales

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La llegada y el cada vez mayor abaratamiento de la fotografía convencional y digital, ha hecho de este arte, una parte fundamental integrante de casi cada casa. En contraposición a esto, pocos de los usuarios conocen el funcionamiento básico de estos aparatos. En el siguiente artículo se expondrán algunos de los conceptos más interesantes e importantes del funcionamiento de estas máquinas que nos ayudan no sólo a guardar nuestros recuerdos en forma gráfica sino también a desarrollar nuestro perfil artístico.

La fotografia no es sino, la fijación y registro permanente de un momento particular que nosotros elegimos de entre los muchos que pasamos a diario. Las cámaras digitales han desplazado poco a poco las antiguas cámaras convencionales con película fotográfica. Muchas personas han adoptado las primeras por la facilidad de uso además de, claro esta, por la despreocupación que supone el evitar el revelado y la compra la susodicha película.

Sin embargo, como defensor de la fotografía convencional, puedo decir que con mi Nikon F601 obtengo fotografías con unos colores y una luz que no he conseguido hasta el momento con cámaras digitales. Así que por ahora, mientras no consiga las mismas características con las digitales, no dejaré de lado mi antigua Nikon.

Pero dicho esto, pasemos a ver un poco como funcionan estas máquinas. Para conocer mejor una cámara, lo mejo es identificar sus partes y destacar sus funciones dentro del conjunto que forman. El objetivo de la cámara es el ojo que capta la luz y la proyecta sobre la película fotográfica no sin que antes la luz se haya refractado (frenado y desviado). Esto es debido a que el vidrio de que se compone, es más denso que el propio aire. Gracias a la forma del vidrio de la lente, los rayos de luz se refractan hacia dentro, coincidiendo en un punto interior denominado foco.

Al comprar una cámara convencional (tanto de fotografía como de vídeo) suele ser muy recomendable, al menos eso creo yo, fijarse en el fabricante de lente en vez de fijarnos en otras prestaciones en las cuales los vendedores de tienda informan al cliente y tratandole de convencer de que esta cámara es mejor que la otra porque tiene mas “resolución” o más zoom.

En realidad de poco nos servirá que tenga “mas” resolución si luego resulta ser una optica mediocre. Para ello nada menos que confiar en fabricantes consagrados y contrastados del área que tratamos. En mi caso, no puedo dar más que hacer elogios a las opticas Carl Zeiss que utiliza Sony en sus videocámaras por experiencia práctica de mas 6 de años con una cámara PC-120. Pero sigamos con las cámaras de fotos.

Cuando tomanos una foto tenemos que tener en cuenta un concepto fundamental, la distancia focal. Esta distancia es la existente entre la lente y el plano sobre el que inciden la luz que entra por el objetivo. Este concepto nos servirá para identificar entre otras cosas, desde que distancia mínima podremos obtener una fotografía.

La gran mayoría de las cámaras llevan un mecanismo de enfoque automático que mueve el objetivo adelante o atrás dependiendo del lugar donde nos encontremos y hacia donde estemos enfocando. Por otro lado, existe el enfoque manual que nos permtirá seleccionar la región que deseamos enfocar moviendo nosotros mismos el mecanismo de enfoque adelante o atrás.

Pasemos al motivo principal de este artículo, el funcionamiento de la propia cámara. Cuando tomamos una fotografía, lo que visualizamos en el visor de la cámara queda registrado en la película tras abrirse el obturador de apenas unas décimas de segundo. Lo que permite registrar esa luz y crear un negativo, es la proyección de esta sobre sobre unos cristales sensibles, llamados sales o haluros de plata, que son en los que finalmente se graban los diferentes grados de luminosidad recibidos.

Existen películas más sensibles a la luz que incida sobre ellos. Estas películas reciben el nombre de “rápidas” y no necesitan tanta luz como las películas normales o “lentas”. Esta característica se define mediante el “número ASA” o el “número DIN”.

El siguiente de los conceptos destacados, es la profundidad de campo. No es otra cosa, que los objetos situados a una distancia un poco mayor o menos de la distancia enfocada y que han quedado parcialmente definidos a pesar de no ser estos objeto de enfoque.

Una vez dicho esto entramos en una parte aún más interesante.
En mi opinión lo que sigue haciendo realmente atractivas a las cámaras convencionales sobre las digitales, es lo accesibles que muchos de sus accesorios se encuentran en este momento, en particular los objetivos. La mayoría de las cámaras comunes que usan la tradicional película de 35 milímetros (ancho de la película), tienen una distancia focal de 50 milímetros siendo su angulo de visión 45 grados.

Dado que un solo objetivo nos limitamos mucho en lo que a la búsqueda de imágenes se refiere, podemos adaptar diferentes tipos de objetivos con diferentes tipos de prestaciones a nuestra cámara convencional, todo ello de una forma mucho mas económica que los objetivos para cámaras digitales. Ahí esta la gran diferencia que existe todavía entre ambos tipos, una diferencia nada despreciable.

Yendo un paso más allá, nos encontramos con dos mecanismos clave de la cámara, el diafragma y el obturador. El primero es una cortinilla que se abre y se cierra cuando apretamos el botón para realizar una foto. Controla la cantidad de luz que se proyecta sobre el foco. Por su parte, el obturador, controla el tiempo en que se deja pasar luz hacia la película (velocidad).

Si manejamos la cámara en modo manual, estaremos en condiciones de establecer el tiempo que queremos que este abierto el obturador (velocidad). El tipo de velocidad que escojamos determinará la naturaleza del objeto o plano que vayamos a fotografiar.

Así una velocidad alta, mediante la cual el obturador se abrirá y cerrará muy rápidamente, nos permitira realizar fotografias sobre objetos que se muevan muy deprisa obteniendo imágenes nítidas. Una velocidad muy baja, permitirá sacar fotos en lugares con poca luz u obtener cierto tipo de interesantes efectos de movimiento.

Hasta aquí lo que se refiere a las partes más básicas de que se compone una cámara convencional y al mecanismo que la hace funcionar.

Por último, me gustaría apuntar que es muy recomendable apuntar, los datos de exposición para algunas de las fotos que tomemos y posteriormente con los resultados en mano, evaluar lo acertado o equivocados que hemos estado al realizar nuestra selección.

Y eso es todo, ahora te toca a ti probar, apuntar, coregir y volver a probar.

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